viernes, 5 de noviembre de 2010

El que más vistió la verdinegra


“Voces de Chicago” (jueves 20,00 horas por AM 690), con la conducción de Carlos Fabbro, nos trajo el recuerdo y la voz de quien más vistiera la camiseta del club, Oscar “Titi” Loyarte.
"Actualmente estoy viviendo en Mina Clavero, pedí el traslado porque me cansé del caos de ésta ciudad". Así se expresaba el "Titi", aquel aguerrido mediocampista que tantas batallas libró defendiendo la camiseta verdinegra. Ostenta la friolera de trescientos treinta y ocho presencias, ningún otro jugador pudo superar ese récord.
"Llegué proveniente de Newell’s Old Boys, que estaba en primera, Chicago era un grande de la B, siempre peleaba arriba, por eso vine". Después se refirió a la campaña de 1981: "Formamos un gran equipo, se mantuvo la base del año anterior, que casi logra el ascenso, es más, te diría que el del 80 era mejor equipo del que luego se consagró campeón. De la mano de "Pipo" Ferreiro formamos un conjunto compacto, con un juego poco vistoso, pero muy efectivo. Cuando convertíamos un gol era difícil que nos empataran", comentaba Loyarte, que en el comienzo del torneo los habían silbado porque a los hinchas no les gustaba como jugaban, después con los triunfos toda crítica quedó en el olvido.
"Todos los martes nos juntábamos a comer un asado, allí nos decíamos todo, lo bueno y lo malo, nadie se enojaba, teníamos autocrítica, por eso salimos adelante, de esa manera superamos momentos complicados. Los mas grandes aconsejábamos a los juveniles que recién comenzaban, en la cancha yo era un poco gritón, trataba de ordenar a mis compañeros, ese era mi temperamento, siempre me tocaba marcar al armador del conjunto contrario, tenía la misión de anularlo completamente".
Después se refirió a la hinchada: "Era impresionante como te alentaba, se escuchaba un solo grito, nos seguían a todos lados, jugáramos dónde jugáramos ellos marcaban la diferencia, te hacían sentir que un empate como local era como una derrota, no les podíamos fallar, dejábamos hasta la ultima gota de sudor en el campo de juego". Así se expresaba el "Titi" Loyarte, un jugador combativo, muy inteligente para leer los partidos y con mucho temperamento, un "gladiador", que con su incansable trajinar contagiaba a sus compañeros, el era como el equipo de 1981, poco vistoso pero muy efectivo. Nos quedamos con sus últimos conceptos: "Me da mucha pena que la hinchada esté dividida, no puedo entender cómo un hincha de Chicago le pegue a otro, ¡ Si defienden la misma camiseta! repito, eso no me entra en la cabeza, por ese motivo hace mucho que no voy a la cancha".