viernes, 3 de diciembre de 2010

Así se pierde el dinero del club


Hay muchas maneras de perder patrimonio económico en nuestro club. Puedo mencionar algunas trascendentes como las ventas de jugadores a valores muy por debajo de los de mercado, jugadores profesionales dejados en libertad de acción a cambio de migajas o por deudas jamás corroboradas e informadas, jugadores amateurs con futuro que quedan libres sin explicaciones contundentes, mala atención de los juicios en los que nuestro club es el demandado, y podríamos hacer una lista más larga aún. Pero en este primer informe me voy a dedicar a informar sobre juicios laborales, de los que club y el sistema de medios oficialista omiten permanentemente, invisibilizando la noticia, pretendiendo que el problema no existe.
En los medios oficiales, el presidente Lacanna ha salido a neutralizar la noticia que dimos en “El Especial de Chicago” (lunes a viernes 19,00 hs. en AM 690), hasta el momento omitida por los directivos y la corporación mediática oficialista. La estrategia, la de siempre, descalificar e insultar al demandante por el solo hecho de hacer valer un derecho no respetado por los directivas en la justicia. Defiendo absolutamente el interés del club y me genera una gran perturbación una sentencia que obliga a Chicago a pagar una cifra que podría llegar a los 250.000 pesos, más de 7 veces la deuda original, pero defender los intereses del club y su prestigio presupone un club que cumpla con sus obligaciones y no de lugar a demandas por incumplimiento, cosa que da derecho al trabajador a buscar la cobranza judicial.
Daniel Fabricio trabajaba en las inferiores de Chicago como Preparador Físico, la llegada de Marcelo-Pérez a la primera, también lo llevó a ese lugar. En inferiores era empleado con sueldo mensual, en primera en cambio firmó un contrato por un año al igual que los técnicos, Entre ambos sueldos redondeaba los 10.000 pesos mensuales. Al llegar el final del ciclo de esa dupla, Fabricio rechaza la posibilidad de seguir en primera por el famoso código “llegué con ellos, me voy con ellos”, y sí dispuesto a seguir en funciones en inferiores. Es aquí cuando Lacanna comete el primer “error”, al comunicarle que si no sigue en primera, también se debe ir de inferiores, esto es lisa y llanamente un despido, aunque le promete abonarle hasta el último día trabajado, cosa que Fabricio acepta, renunciando a los 9 meses de contrato faltante y obviando el despido del presidente, siendo la deuda que el club mantenía con él de aproximadamente 3 meses y medio. Esto fue en Octubre de 2009, a partir de allí Lacanna nunca más le atendió el teléfono. El único que le atendía el handy era Daniel Mastroianni, que nunca le acercó una solución a pesar de ser el responsable del fútbol de Chicago. Luego de un tiempo lo citaron de tesorería y le dieron algo así como 3.000 pesos, reconociéndole una deuda de solo 7.000 pesos, Fabricio demostró con documentación, recibos, su deuda de los aproximadamente $35.000. Fabricio les propone que le paguen como puedan, en cuotas, que no tenía problemas, que en 22 años en el fútbol, jamás había recurrido a la justicia para resolver sus problemas. Pasan los meses sin que le atiendan el teléfono, a mediados de Marzo de 2010 envía el primer telegrama, sin respuesta del club, luego dos más, también sin respuestas, y un cuarto que responden negando toda deuda. Mastroianni le vuelve a atender el teléfono, y le transmite que Lacanna está “enojado” por el envío de los telegramas y por eso no lo va a atender. ¿Y los meses anteriores, cuál era el motivo para no atenderlo? No obstante, Fabricio seguía proponiendo que le abonen en cuotas si fuera necesario, sin obtener respuesta de Lacanna. Es allí cuando su abogado presenta la demanda judicial. A los 320 días como marca la justicia, se llamó a la primera audiencia de conciliación (deben completar 3 antes de dar curso a la demanda). Fabricio concurre con su abogado y Nueva Chicago es representado por el secretario general y abogado Fabián Grinceri y el Vicepresidente y abogado Pablo Caruso. Fabricio repite su postura de llegar a un acuerdo y cobrar solo lo adeudado a pesar de sus ventajas legales (figura en acta de conciliación), al ser preguntados los representantes de Chicago por la secretaria sobre si tienen poder de decisión responden que si, y sobre cual es su propuesta Grinceri y Caruso responden no tener ninguna, por lo que me pregunto a que fueron a una audiencia conciliatoria si no iban a realizar ninguna propuesta de acuerdo que beneficiara a Chicago? A partir de es momento se desató la furia de Caruso que a los gritos descalificaba e insultaba a Fabricio dentro del juzgado, tan grave fueron las acciones del abogado y vice de Chicago, que el juzgado decidió eximir a Fabricio de otras conciliaciones, darle curso a la causa y girar el expediente al colegio de Abogados solicitando sanciones para el Dr. Pablo Caruso.
Las cosas no terminan aquí, Chicago deja la defensa en manos del Dr. Fuscaldo (recuerden que fue abogado en la gestión de Guerra, en la de Filomeno y ahora de Lacanna y que fue nombrado socio honorario por esta comisión y Lacanna le entregó un plaqueta por sus servicios). Pero Fuscaldo presenta un escrito en un juzgado equivocado y, gracias a su negligencia, el tribunal declara a Chicago en estado de rebeldía por no responder la demanda, lo que lleva al club a una rápida y segura derrota judicial. Fuscaldo intenta salvar su error y negligencia profesional presentando un escrito en el que dice haber respondido la demanda pero en un juzgado equivocado, la verdad no se cual de las cosas es peor, lo único seguro es que el perjudicado con esto es Chicago y el beneficiado Fabricio.
A pesar de todo esto Fabricio, con un juicio en la mano asegurado, se sigue intentando comunicar, lo atiende Mastroianni y le promete que en la cena, Lacanna lo iba a atender, estaban de pretemporada en Moreno, julio de 2010. Lacanna vuelve a fallar, pero al otro día Mastroianni lo llama y lo cita en el poli. Fabricio concurre y le dice a Lacanna sentirse defraudado por él ante el incumplimiento de su promesa y que con esa actitud le iba a generar un gran daño al club. Sin embargo Lacanna no se hace cargo y le propone abonarle 10.000 pesos y darle un trabajo como coordinador en inferiores, Fabricio rechaza el trabajo porque ya está trabajando en otro lado e insiste con el pago de la deuda hasta el día que trabajó, a pesar de ser conocedor que en pocos días habría una sentencia. Lacanna se niega y corta el diálogo. Inmediatamente Chicago solicita una audiencia extraordinaria que Fabricio acepta, pensando en que le renovarían la propuesta, cosa que no ocurre, Lacanna en cuerpo presente, junto a Fuscaldo y abogados de otro estudio que incorporaron a la causa, le propone exactamente lo mismo que en la charla en el poli, obviamente vuelta a rechazar por Fabricio. Los otros abogados a sabiendas de el perjuicio que se le venía encima al club, proponen 60.000 pesos (cosa insólita ya que Fabricio aceptaba 35.000 y se lo había dicho 48 hs. antes a Lacanna) cosa que el presidente rechaza y al salir del juzgado comienza a gritar e insultar a Fabricio en una acción muy parecida a la de Caruso. A los pocos días se conoció la sentencia, y la deuda que era de 35.000 pesos se transformó en 185.000 + 48.000 de intereses más costas. Una verdadera vergüenza es esta historia de arbitrariedades dirigenciales y negligencias profesionales, para no ponerlo en otros términos que podrían resultar muy ofensivos y que no tengo pruebas para probar legalmente. Esta es una de las maneras en que esta Comisión Directiva presidida por Lacanna multiplica las deudas del club irresponsablemente, claro que para ello cuenta con una corporación mediática oficialista encargada de invisibilizar estas noticias. Ahora viene la apelación, esperamos que los profesionales que designen, descartamos que echarán a Fuscaldo, hagan las cosas profesionalmente correctas para intentar bajar el costo de esta demanda.
Carlos Pampillón